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MELIPILLA, COMUNA NO EUTANÁSICA

El Alcalde de Melipilla, Mario Gebauer, y Kenita Larraín fueron recibidos en el Colegio de Pomaire por un centenar de niños -muchos disfrazados de perritos - para dar el vamos oficial a la Campaña Pomaire No Mata Esteriliza que consiste en un convenio entre la Municipalidad de Melipilla y Chile Animal, para esterilizar de forma gratuita a la mayor cantidad de perros y gatos del legendario pueblo turístico.
La esterilización es, sin duda, el mejor método de control de población canina y felina. Pero en Chile aún no tenemos un lugar o un pueblo que nos permita empíricamente, demostrar la eficacia del modelo que sugiere la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de esterilizar a un porcentaje de la población canina y felina con o sin dueño, para reducir el abandono a casi cero en los años siguientes.
En un hecho inédito en Chile, el Alcalde Mario Gebauer y la Municipalidad de Melipilla, aceptaron el desafío de seguir el modelo propuesto por la OPS, y aplicado en ciudades argentinas como Almirante Brown (ver video), a través del cual se entiende que el descontrol de la población canina se maneja en la reproducción de los animales con dueño, evitando el nacimiento de 3.500 cachorros por cada hembra que se esteriliza.
A esto, se suma la declaración política de Melipilla de no malgastar recursos en exterminar perros abandonados, sino que en invertirlos para que simplemente no nazcan, esterilizando a hembras y machos, caninos y felinos.
Para eso, el Consejo Municipal ya analiza los artículos de la primera ordenanza de control ético que se aplicaría en Chile con la clara declaración de no capturar animales para su exterminio.
Junto a la política municipal de control ético y educación, Melipilla inaugura un centro de esterilización canina que hasta diciembre de 2010, concretará 700 cirugías completamente gratuitas que evitará el nacimiento de dos millones cuatrocientos mil animales que serían abandonados.

Abandonarlos o eutanasiarlos, parecen ser las medidas más habituales en Chile. Duke es el vivo ejemplo.
¿QUE PASA CON ELLOS... CUANDO SUS AMOS MUEREN?
Hachiko, el joven Akita que durante años esperó a su amo en la estación de tren, es una muestra viva de la lealtad eterna que los perros tienen hacia quienes reconocen como sus amos incluso después de que ellos fallecen. Pero esta historia ocurrió en Japón y aunque ha sido llevada al cine para que muchos aprendan de ella, en Chile decenas de perros son abandonados a su suerte tras la muerte de sus amos.
Parece una ironía de la vida, pero mientras Hachiko se convierte en un éxito de taquilla, en Chile la realidad es muy distinta. Los grupos animalistas semana a semana informan de perros que quedan a su suerte en la calle, que serán eutanasiados o que quedan en las casas vacías en el más completo abandono, esperando infructuosamente a sus dueños. Es el caso de Duke, un viejo perro que hoy espera la llegada de su amo, hace ya más de 2 meses sin saber que éste, nunca regresará.
"Cada vez que miro a Lizzy, recuerdo a mi madre", dice Esteban algo emocionado al mostrar a la vieja perrita que durante años, cuidó el lecho de su madre postrada.
La señora María, llegó a Chile en el año 1997 desde España y en ese entonces, adoptó a Lizzy, una quiltra bien chilena que venía ya en la casa que compraron en La Reina para empezar su nueva vida en Santiago. Lizzy ya había sido abandonada una vez, y ahora tenía otra oportunidad. Pero el destino tenía guardada una triste sorpresa. A los pocos meses, la señora María sufrió un grave accidente vascular que la dejó prácticamente inmóvil durante el resto de su vida, hasta que falleció hace un par de años. Lizzy, fiel como pocos de los humanos que tenía cerca, acompañó a la señora María y a su hijo Esteban, en el largo proceso de recuperación.
La señora María quedó con graves secuelas, pero lograba comunicarse y Lizzy era su gran compañía. Esteban recuerda como la acompañaba en sus largas estadías bajo el parrón, abrigaba sus pies y lamía sus manos. Lizzy fue envejeciendo junto a su anciana dueña, pero la vida quizo que esta muriera primero. Lizzy entonces perdió el rumbo en casa. A su ya increíble timidez, se sumó entonces la desolación de esperar a su amo cada día.
La propiedad sería arrendada y Lizzy debía salir de ella. Para el resto de la familia, Lizzy era uno más de los viejos muebles que había que regalar. Esteban en cambio, pensaba que quizás lo más humanitario era simplemente ponerla a dormir puesto que ya era una perrita de edad avanzada. Pero en eso pasó casi un año, mientras Lizzy vivía en la soledad de esa tremenda casa. Esteban y su pareja se turnaban para regar, darle comida, y caricias.
Pronto, empezó el ajetreo y muchas personas visitaban la casa interesadas en arrendarla. Lizzy corría a la puerta, quizás esperando que llegara María, miraba de lejos a quienes entraban y cuando sabía que no era ella, volvía a su rincón. Esteban bromeaba, "la casa se arrienda con la perrita", decía entre broma y verdad para sondear a los interesados pero nunca nadie mostró interés en adoptarla.
Luego de 11 meses, llegó el día. Esteban firmaba el arriendo de la propiedad, y Lizzy debía salir en solo unos días. Nadie pudo tomar la decisión de dormirla, "era como la herencia viva de mi madre, no podía" recuerda y cuenta que entonces su pareja, con ya una manada de 7 perros, la acogió en su casa diciendo con cariño: "está viejita, los pocos años que le queden, que viva en paz y amor". Así, en el pequeño patio de Adela, se construyó un canil especial para la Lizzy, que le permitió llegar a una casa nueva, sin sufrir el acoso de siete perros celosos.
Hoy, la vieja Lizzy ya bordea los 17 años. Está completamente ciega y sorda, y ha logrado hacerse respetar en la manada. A penas camina por la artritis pero pasa sus últimos días con los mismos cuidados y cariños que ella le brindó a su dueña como la más fiel de las compañías.
Pero la historia de Lizzy es sin duda excepcional. Día a día las agrupaciones animalistas enfrentan casos de abandono o amenazas de eutanasia, de animales sanos y con ganas de vivir, que son despreciados por los heredos de sus amos fallecidos. Mientras algunos se pelean por las cosas materiales, pareciera que las mascotas que quedan son "los cachos", sin detenerse a pensar un momento que en ese pequeño ser vivo, queda el recuerdo más palpable de los seres queridos que han marchado.
Esta pequeña, junto a los escombros que quedaron en la casa, fue tirada a la calle después de la muerte de sus amos. Su mirada lo dice todo, durante meses, una chica llamada Daniela (cel: 09-0766159) estuvo promoviéndola en internet. No sabemos su destino, pero esperamos que Daniela haya podido encontrar un nuevo hogar para ella luego del desprecio de los herederos.
Pero no es el único caso, en los primeros meses de 2010, las listas de correo han tenido varios causas avisando de personas que mueren y cuyos perros son despreciados por las familias que desmantelan las propiedades. La Pintana, Ñuñoa, Quinta Normal y ahora, de forma urgente, en la comuna de Macul.
Duke es un viejo perrito que hace ya 2 meses espera en el ante jardín de su casa la llegada de su amo. Pero no volverá. Simplemente murió y aunque al parecer una sobrina del difunto llevaba comida al viejo perro y vigilaba la casa, los vecinos explican que no aparecieron más y Duke va muriendo de a poco, en el más absoluto abandono. Norma lo alimenta desde la pandereta, pero no puede hacer más. Entrar a una propiedad sin autorización es delito, y nadie parece atender su llamado: Duke está sufriendo maltrato, debe ser rescatado.
Gonzalo Fernández, del grupo P, consiguió la ayuda de una veterinaria que está dispuesta a atender a Duke tras su rescate. Pero no ha sido posible dar con la familia de los dueños del perrito, y las semanas pasan y Duke va como apagándose de tristeza.
Al igual que Lizzy, el viejo Duke también merece pasar sus últimos días rodeado de cariños y cuidados, atenciones mínimas que los familiares de su amo fallecido, se negarían a entregarle, por último, como respeto a la memoria de ese ser querido que ya no está. Si quieres darle una oportunidad a Duke, llama a Norma al: 7911136. Este melancólico perro y quizás un alma desde el cielo, te lo agradecerán.
Origen de la frase...
"EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE"
La frase, incluso ridiculizada en varias ocasiones, no es más el corolario de una historia olvidada que en realidad debiéramos tener presente día a día.
Es una historia mágica, que a finales del 1.800, cambió la historia judicial en Estados Unidos en materia de los derechos animales y que nos enrostró a los humanos, un poco de esas miserias contra las que debiéramos luchar también en esta cruzada animalista.
Charles Burden, un granjero amante de los animales, era conocido en el condado de Warrensburg de Missouri, por la entrañable relación que tenía con su perro, Old Drum. Un viejo foxhound famoso por sus impresionantes habilidades de caza y su gran inteligencia.
Cuenta la leyenda, que Burden bebía alcohol con sus amigos, y en las entretenidas veladas solo hablaba de las pericias de su perro.
Pero Old Drum y el granjero tenían un enemigo. Su vecino, el millonario Leonidas Hornsby que odiaba a los animales y varias veces había amenazado con matar al perro, hasta que una noche de 1869, el viejo Drum fue asesinado a sangre fría.
Charles encontró el cuerpo de su amigo con varios balazos justo en la cerca de su vecino. Las evidencias eran contundentes. Charles lloró varios días la muerte de su amigo y prometió hacer justicia.
Fue a la corte de Warrensburg. Allí, luego de reírse de él por pretender que alguien fuese juzgado por la muerte de un perro, le indicaron que lo máximo de la demanda no podía superar los 150 dólares y perdió el primer juicio.
Apeló hasta que el caso llegó a la Corte del Estado en la que se dispuso que fuese el tribunal del juez Foster Wright el que administrara justicia de forma inapelable.
Hornsby, el acusado, sería representado por dos luminarias del momento: Francis Cockrell, futuro senador de los Estados Unidos por Missouri, y Thomas Critteden, que llegaría a ser gobernador del Estado.
Durante un año, Charles preparó el juicio con el coronel Wells Blodgett convencido de hacer justicia por la muerte de su viejo perro. Pero la desventaja era evidente. El militar supo entonces que el reconocido abogado y asesor presidencial, George Graham Vest estaba de visita en el condado y no dudaron un minuto en contactarlo.
Vest, que después sería senador durante más de dos décadas, aceptó el desafío que ningún abogado quería tomar por miedo al ridículo que significaba entonces pretender hacer justicia por la muerte de un simple perro.
El 23 de septiembre de 1870, Vest tomó el caso que lo haría famoso y con el que acuñó la frase: El perro es el mejor amigo del hombre.
El juez Wright, que estaba dispuesto a aplicar la fría letra de la ley para acabar con el caso ese mismo día, nunca pensó que asistiría a una lucha sin cuartel en la que se acuñaría la que después sería una frase famosa.
El juicio comenzó. Critteden y Cockrell, abogados del acusado, se dirigieron al jurado. Su pilar argumental giró en torno del valor monetario de la pérdida de Burden, que consideraron ridícula. Y eso era lo que George Vest esperaba.
Tras meditar unos instantes, se puso lentamente de pie y, mientras caminaba de un extremo al otro de la sala, dejó de lado el resarcimiento económico y habló de lo único que le interesaba: un perro había sido muerto salvajemente.
De su alegato, con el que ganó el juicio, sólo se conserva el fragmento que transcribimos textualmente:
Señores del jurado, el mejor amigo que tiene un hombre en el mundo puede volverse contra él. Su hijo o hija, a los que ha criado con amoroso cuidado, pueden ser desagradecidos. Aquellos que están mas cerca nuestro y que nos son más queridos, aquellos a los que les confiamos nuestra felicidad y nuestro buen nombre, pueden traicionarnos.
El dinero que un hombre ahorra puede perderse. La reputación puede ser sacrificada en un momento de acción impensada. La gente que está dispuesta a caer de rodillas para honrarnos cuando el éxito nos sonríe, puede ser la primera en tirar la piedra de la maldad cuando el fracaso nubla nuestras cabezas. El único amigo absoluto y desinteresado que puede tener un hombre en este mundo egoísta, el que nunca es desagradecido o traicionero, es su perro. Con esto estoy diciendo que el perro es el mejor amigo del hombre.
¿Por qué sres. del jurado?. Porque el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. El dormirá en la fría tierra, donde sopla el viento y la nieve se arremolina implacable, sólo para poder estar al lado de su dueño. Besará la mano que no puede ofrecerle comida, cuidará las heridas y penas que el encuentro con la rudeza del mundo le ocasione. Guardará el sueño de su pobre señor como si fuera un príncipe. Cuando todos los demás nos abandonan, él permanece. Cuando la riqueza desaparece y la reputación se hace añicos, él es tan constante en su amor como el sol en su viaje por el cielo.
Si el destino lleva a su señor a ser un proscrito en el mundo, sin amigos y sin hogar, el perro no pide otro privilegio que el de acompañarlo para defenderlo del peligro y pelear contra sus enemigos. Y cuando el último de todos los actos llega, y la muerte se lleva a su amo, no importa si todos los amigos siguen su camino. Allí, junto a su tumba, encontraréis al noble perro, la cabeza entre las patas, los ojos tristes, pero abiertos en alerta vigilancia, fiel y leal aún en la muerte.
La solemnidad, la fuerza y la verdad de sus palabras, hicieron que muchos integrantes del jurado rompieran en llantos de emoción. El juez, petrificado, comprendió entonces la dimensión de lo sucedido. Hornsby, el asesino del viejo Drum, fue multado y encarcelado.
Hoy, a las afueras de la corte del condado de Warrensburg, se levanta una estatua que recuerda al viejo Drum y esa batalla judicial que marcó un precedente.
Animalistas de Los Vilos y Ecópolis recorre Iloca asistiéndolas
VITAL AYUDA PARA MASCOTAS QUE SOBREVIVEN AL TERREMOTO
El alimento destinado originalmente a los leones varados en Iloca, fue repartido entre los habitantes del destruido balneario junto a desparasitantes y medicinas veterinarias. Con emoción, los sobrevivientes agradecían el apoyo para sus mascotas. “Son los que todos olvidan”, repetían varios de ellos a pesar de la precaria condición en la que subsisten hoy. Una experiencia que Animalistas de Los Vilos y Ecópolis, pretenden replicar en otras de las zonas afectadas de Chile. Todos y todas, podemos ayudar con acciones tan simples como estas.
Las imágenes hablan por sí solas. Daniela Carter mira el horizonte abrumada. No ha quedado nada en las costas de Iloca, y algunos perros se le acercan temerosos. Daniela, Florencia, Markos y Marcel, después de asistir al Circo Las Montini y coordinar la ayuda para las leonas y sus dueños, comienzan a recorrer el pueblo con el alimento para mascotas y los medicamentos.
Las personas se acercan espontáneamente, emocionadas, con sus animales en brazos y abren las bolsas para recibir el
alimento, mientras escuchan atentos las indicaciones para desparasitarlos.
“Fue increíble ver tanto dolor y saber cómo a pesar de ello, los animales son parte de la familia para muchos de los sobrevivientes. Hay personas que partieron al cerro con lo puesto, pero no olvidaron a sus perros o a sus gatos”, cuenta Daniela mientras reflexiona sobre esa crítica a veces tan violenta contra quienes se organizan para ayudar a los animales. “Esto es también ayudar a las personas”, dice con la experiencia en el cuerpo de decenas de personas que le agradecieron emocionadas su ayuda.
Florencia Trujillo, de Ecópolis, nos explica que en caso de emergencia tal y como lo recomendó un veterinario experto en grandes mamíferos, el pellet mezclado con manteca puede ayudar a la manutención alimenticia de los leones.
“No queríamos competir con las necesidades humanas. Hay gente que no tiene que comer, y llevarle carne a los leones, hubiera sido poco certero en estos momentos”, dice Florencia mientras explica que otro circo donó la carne para los animales de Las Montini.
“La mayoría de los animales se ven bien, dentro de lo que significa estar en un circo. El pellet no era necesario para ellos pues había carne, así es que tuvimos mucho más para asistir a los perros y gatos del lugar”, explica Daniela.
La camioneta comenzó a recorrer el pueblo, y la gente salía de sus casas, o de lo que quedaba de ellas, ansiosas para establecer un contacto más humano con los afuerinos, contar sus dramáticas experiencias y mostrar a sus mascotas, orgullosos de haberlas podido rescatar.
Una a una fueron atendidas las mascotas y por supuesto sus amos. “No somos veterinarios, pero pudimos curar algunas heridas menores, limpiar los ojos, desparasitar y repartir comida. Por suerte, no vimos ningún caso terrible que necesitara de ayuda urgente y por suerte, hay un veterinario en Curicó que se ha dedicado a ayudar completamente gratis.”, cuenta Marcel Pichaud, de Animalistas de Los Vilos.
La representante de la organización nos cuenta que los animales sin hogar son pocos y que también fueron asistidos. Relata que muchas mascotas huyeron despavoridas con el terremoto, y hoy sus amos hacen esfuerzos sobre humanos por encontrarlas en los cerros.
Los perros que fueron encontrados vagando por las calles, fueron atendidos y alimentados, y muchos vecinos del pueblo se preocupan de ellos dentro de las pocas probabilidades que hay. Por eso, aunque Iloca ya está bastante cubierto, siempre será necesario llevar alimento hasta que no se repongan los lugares de distribución y venta.


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